Alcanzar riquezas, buena posición, buen estatus económico y social es el sueño de prácticamente todos los hombres en esta tierra, vivir cómodamente, ¿quién no quiere vivir sin escasez? Todos queremos vivir una vida tranquila, sin preocupaciones. Más, cuan malo es cuando esas riquezas llegan y nos olvidamos que todo lo que tenemos es un préstamo que Dios nos ha hecho y que algún día ya no podremos disfrutar de ello.

En este mundo existen personas muy ricas, tan ricas que ya perdieron la suma de cuánto poseen en el banco, sin embargo, a algunas de estas personas les es pesado ayudar al necesitado, cosa que no crearía ningún desbalance en sus finanzas y he aquí donde esto se convierte en un amor profundo al dinero, y Jesús dijo que nadie puede servir a dos señores, pues, amará a uno y aborrecerá al otro, y esto refiriéndose al amor al dinero.

Hay un famoso dicho que dice: “Todo lo que sube tiene que bajar”. De manera que, así mismo como el dinero llega a nuestras manos se puede ir, y si tenemos la oportunidad de hacer algún bien con aquello que tenemos, pues no debemos dejar de hacerlo.

Martín Lutero, un héroe de la fe cristiana, se caracterizaba por ayudar a los más necesitados, incluso, muchas veces se quedaba sin nada para brindar ayuda a los demás.

El apóstol Pablo dijo:

6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;

7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

1 Timoteo 6:6-8

Podríamos hacer una sección hablando sobre esto, puesto que la Biblia lo habla en más de una ocasión. Jesús hizo énfasis en esto, el proverbista también y aquí el apóstol Pablo. Y cómo no recordar aquellas palabras que pronunció Job en su gran calamidad: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá, Jehová dio, Jehová quitó, sea su nombre bendito.

Esto debemos tenerlo bien claro, nosotros no hemos traído nada a este mundo y sin duda alguna nada llevaremos con nosotros. Debemos estar felices si tenemos abrigo y sustento, dándole gracias a Dios, sin estar quejándonos,  porque recuerden, hay personas que ni siquiera eso poseen y si también podemos ser de bendición para esas personas, ¡hagámoslo!

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