Es muy bueno leer cada historia de la Biblia, puesto que además de que son buenas, no son simplemente “historias”, son reales, casos verídicos, de las cuales podemos aprender para aplicarlo a nuestras vidas. Un ejemplo es el pueblo de Israel, de ellos podemos aprender tanto de sus errores como de sus virtudes. Este pueblo se desvió del camino multitudes de veces a pesar de ver la mano de Dios como estaba con ellos.

En muchos momentos el pueblo de Israel se olvidó de que Dios era su refugio y recurría a otros “dioses”. Es muy cierto que en esas situaciones ellos se olvidaban de todos los favores, hechos grandiosos y poderosos que Dios había hecho con mano fuerte por ellos. De la misma forma, Dios también ha hecho obras poderosas en nosotros y a veces se nos olvida que el Señor es nuestro refugio, nuestra esperanza y Roca de salvación.

El salmista dijo:

6 Bendito sea Jehová,
Que no nos dio por presa a los dientes de ellos.
7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores;
Se rompió el lazo, y escapamos nosotros.
8 Nuestro socorro está en el nombre de Jehová,
Que hizo el cielo y la tierra.

Salmos 124:6-8

Me encantan los cánticos de David, puesto que fue un hombre que conocía bien a Dios y su poderosa mano y aun en los momentos terribles sabía que el Señor era su refugio. ¿Podemos pensar nosotros lo mismo en momentos así? Deberíamos o más bien debemos, puesto que en este mundo no existe otro refugio, no existe otra roca y tampoco existe otro Salvador. Hay un solo salvador y es nuestro amado Señor Jesucristo, a Él y solo a Él sea la gloria por todos los siglos, amén.

“Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra”. Ese verso tiene algo especial, y no es solamente que el salmista dice que el Señor es nuestro socorro, sino que también dice que ese Señor es creador del cielo y la tierra. El salmista está expresando el poderío absoluto que tiene nuestro Creador.

Hermanos, nuestro Dios es poderoso, confiemos en Él, no nos cobijemos en otros supuestos refugios que al final no nos brindan la ayuda que realmente necesitamos. Les invito a confiar en Dios de todo corazón.

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