Es bueno depositar nuestra confianza en el Dios que todo lo puede, alguien que está siempre con nosotros, y por eso es que nuestra fe tiene que estar en las manos de Dios.

Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.

Proverbios 3:5

Si nuestra fe está en sus manos, entonces tendremos la posibilidad que podamos confiar en Él, el cual es nuestra esperanza y castillo fuerte. Un Dios que nunca falla y cuyos ojos y manos están siempre donde quiera que vayamos.

Cada día debemos obedecer al Dios todo poderoso, que conoce nuestros caminos, por eso es necesario que si nuestro camino esta torcido es bueno que lo enderecemos y comenzar a depositar todo lo que somos en las manos santas de Dios.

Hay muchas personas que su confianza la están depositando en aquellos objetos que no tienen movilidad, y estas personas le entregan todo lo que tienen, hasta sus hijos y sus familias, y hacen varias promesas para ser bendecidos, pero esta gente está en un total error.

Cuando le prestamos atención a nuestra mente que no es guiada por Dios, vamos a hacer cosas que no son del agrado de Dios, y esto es por no tener a Dios como nuestro centro, pero si tenemos al Señor como nuestro primer lugar todo marchará bien.

Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.

Proverbios 3:6

Recordemos que debemos reconocer a Dios en todo nuestro camino, y glorificarle siempre en todo lugar que vayamos, anunciemos sus caminos, sus maravillas por todos los siglos y dando gloria todo el tiempo al Dios de nuestra salvación.

No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;

Proverbios 3:7

No te hagas sabio en tu propia opinión, ni te glorifiques, ni te vanaglories de tus obras, sino deja que Dios te exalte y te levante y te de su sabiduría fresca que mana en Él, para que cada día puedas exaltarle con todo tu corazón y alegría.

Debemos confiarle a Dios todo lo que somos, todo lo que poseemos, y todo lo que está a nuestro alrededor, y que nuestra fe esté sujetada a Él, que cuando estemos en momentos malos podamos estar confiados en Dios todo poderoso. Si no estás obedeciendo a nuestro Señor Jesucristo, pues comienza a hacerlo, porque si lo haces te aseguro que te irá bien todo el tiempo.

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