Miles de millones de niños han nacido en toda la historia de la humanidad, unos han dejado un legado, otros un gran legado, pero hay uno que no solo dejó un legado, sino que aquello que hizo por la humanidad no tiene comparación. Por su puesto, del niño que hablamos es nuestro amado Señor Jesús, el cual nació como cualquier otro niño (del vientre de una madre), pero que no tiene comparación alguna.

El mundo ha vivido sumergido en el pecado desde aquel momento en que Adán y Eva pecaron. El mundo ha vivido bajo gran oscuridad y opresión del pecado. Sin embargo, Dios siempre ha tenido planes maravillosos para con la humanidad, nos ha amado con un amor que sobrepasa nuestro duro corazón.

Hay una profecía del profeta Isaías que dice:

Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.

Isaíass 9:1

Me encanta el final de este verso, donde habla de la gloria con la cual sería llenada el camino del mar, del otro lado del Jordán allá en Galilea de los gentiles. Esta profecía es sobre nosotros: “Los gentiles”, que vivíamos en gran oscuridad y aparentemente sin ningún tipo de esperanza, pero Dios tenía algo maravilloso preparado para nosotros y es que un día seríamos alumbrados por su inmensa luz.

La Biblia relata:

¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y para que pongas sobre él tu corazón, Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes?

Job 7:17-18

Y a pesar de que somos nada, Dios se acordó de nosotros enviando a su único Hijo a morir por el mundo en una cruz para darnos vida o sacarnos de las tinieblas a la luz.

Sobre este niño o salvador dice Isaías:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Isaías 9: 6-7

De antemano los profetas hablaron del nacimiento de este niño, el cual es el salvador de todo el universo, que murió por nuestros pecados y trajo gran luz a nuestros corazones y cambió nuestro corazón de piedra por uno de carne. ¡Alabado sea Jesús por siempre!.

Tenemos el privilegio más grande del mundo: Dios no amó y nos ama. Ese niño nació, habitó entre los hombres, murió por los hombres y hoy vive en cada uno de nuestros corazones.

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