En la primera carta a lo Corintios en su capítulo 12, el apóstol Pablo nos habla de la diversidad de dones. ¿Qué es la diversidad de dones? Pues, como el mismo apóstol lo presenta, esto significa que todos tenemos dones particulares, osea, no todos hacemos lo mismo. El cuerpo está compuesto por distintas partes, y no todas hacen lo mismo, y esto es lo que pasa dentro de la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular, de manera que hacemos cosas diferentes.

Existe un sistema en la iglesia de hoy, que cada día nos lleva más al desorden, tenemos iglesias donde el estar preparados no es importante, en el sentido de que, no importa cual sea tu don, lo puedes hacer todo, me explico: personas que ni siquiera saben cantar le dan la oportunidad para cantar alabanzas en el púlpito, y personas que ni siquiera saben predicar le dan una prédica el domingo.

¿Se imagina usted que un médico le diga a una persona que no sabe de medicina que lo quiere probar en una operación que le realizará a un paciente? ¡Esto es descabellado! ¡Es imposible! De la misma manera, ¿Se imagina usted que el pastor le diga a un hermano que nunca ha predicado, que no se ha preparado y que simplemente no lo sabe hacer, que predique el próximo domingo? Sí, usted se puede imaginar eso, porque cada día pasa. ¿Es esto correcto? Muchas personas mostrarán la excusa de que lo que hacemos es para Dios y no para los hombres, pero ese es exactamente el punto, “lo que hacemos es para Dios” y ¿Quién es Dios? Es la personalidad más importante del universo, por lo cual debe recibir siempre lo mejor, la excelencia.

Debemos entender esto: Todos tenemos un don para Dios, pero no todos hacemos lo mismo. Unos predican, otros cantan, unos oran, otros limpian la iglesia, etc. Somos un cuerpo en Cristo, lo que quiere decir que cada parte del cuerpo realiza una función diferente, una mano no puede ser pie, y un dedo no puede ser cabeza. La iglesia de hoy debe cambiar su manera de pensar sobre Dios, puesto que le estamos haciendo un daño enorme a la iglesia de Jesucristo:

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.

Si todos hacemos lo mismo dentro de la iglesia, esto se puede convertir en un gran desorden, puesto como ya hemos leído: “Existe la diversidad de los dones”. Debemos prepararnos en esto, para hacer lo mejor para Dios.

Recuerdo una vez que visité la iglesia del pastor Miguel Núñez y ellos tienen una pizarra donde dice cada una de las actividades de servicio que se realizan en la iglesia e invitan a los hermanos a suscribirse en aquella que es de su interés y que saben que es su don. Creo que es una manera muy buena de saber la capacidad de cada cual.

Hermanos, el púlpito no es una plataforma donde probamos personas, es el lugar más serio que existe en el mundo, por lo cual, no nos creamos sabelotodos, cada uno tiene un don diferente en el Señor y cada quien debe trabajar en su don.

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