El perdón, un tema sobre el cual muchos cristianos a veces nos hace falta aprender, es muy  importante en la Biblia. El rencor no puede caber dentro del corazón de un cristiano y es por eso que Jesús hace énfasis sobre dicho tema en el capítulo dieciocho del libro de Mateo:

Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

Mateo 18:23

Esta parábola nos muestra la gracia soberana de Dios al perdonar a los pecadores, pero por otro lado también nos muestra cómo el ser humano desea que se le haga un bien pero no lo practica con los demás.

La parábola trata sobre un rey que quería hacer cuentas con sus siervos. El primero que le fue presentado le debía diez mil talentos. Es importante saber que  diez mil talentos era una cantidad muy grande, (Un talento equivalía a 6 mil denarios. Un denario era lo que ganaba un jornalero en un solo día de trabajo). Este número tan grande Jesús lo utiliza con un gran propósito.

Obviamente aquel siervo no tenía tanto dinero para saldar la deuda, lo único que podía hacer era rogar a su señor y es exactamente lo que hizo, puesto que la decisión de su señor tenía mucha severidad:

Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. (V.26)

¿Es imposible perdonar una deuda tan grande? Jesús en esta parábola nos demuestra que no importa como haya pecado tu hermano contra ti:

El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. (V.27)

“Movido a misericordia”: Es importante entender que la misericordia es un atributo que solamente Dios posee, pero a pesar de que es un atributo de Dios, si nosotros somos cristianos, esa misericordia también nos debe mover. Es increíble, dirás: ¡Eso es demasiado dinero para ser perdonado!. ¿Sabías que esa cantidad no tiene comparación con la gran deuda que teníamos la cual Jesús pagó en la cruz del calvario por ti y por mí?

Dios, al igual que este señor, también ha perdonado todas nuestras deudas, ¿perdonamos nosotros también las deudas de nuestros hermanos? ¿o hacemos como este siervo, que luego de haber sido perdonado no perdonó a su consiervo?

Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.

Mateo 18:28-30

¡Increíble! A este hombre se le había perdonado una deuda que no iba poder pagar aún trabajando todos los años de su vida, sin embargo, ahora vemos a su consiervo que le debía cien denarios, la cual era una cantidad demasiado pequeña comparada con la deuda que se le había saldado.

La oración más famosa, el Padre nuestro, nos enseña a que debemos perdonar a nuestros hermanos:

 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Mateo 6:12

El perdón no es una opción para un cristiano, el perdón es un deber, es una obligación. Perdonar es la evidencia de que realmente hemos sido salvos. Y así como nuestro Padre celestial nos perdona, de igual manera debemos perdonar a nuestros hermanos.

Jesús continúa la parábola y dice:

Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

Mateo 18:32-34

Hemos sido llamados a tener misericordia por los demás. Y esto lo aprendemos de Jesucristo, quien muriendo en una cruz dijo: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Tenemos que olvidarnos de nuestra vieja manera de pensar, somos cristianos, personas diferentes, que intentan cada día ser como Cristo.

Aprendemos que este hombre tuvo un gran juicio de parte de su señor por no haber perdonado la deuda de su consiervo y por esto Jesús termina su parábola diciendo:

 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. (V.35)

Les invitamos a practicar el perdón en Cristo Jesús, ya que esto nos ayudará a que nuestro corazón esté más tranquilo.

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