La parábola de las diez vírgenes es una de las más mencionadas en nuestro tiempo, ya que esta trata con la escatología (El final de los tiempos). Esta parábola hace gran énfasis en que debemos de estar preparados para la venida de Cristo. También  es un cuadro perfecto de la venida del Hijo de Dios a buscar a su iglesia y es bueno que la leamos con mucha exégesis para poder identificar cada punto en la misma. Este tema nos ayudará más a estar siempre preparados para el gran retorno de Jesucristo.

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas. Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

Mateo 25:1-5

Como acabamos de ver, en esta parábola se hace referencia a una gran boda. En aquel tiempo, las bodas significaban la más grande celebración para el pueblo judío. En esta celebración, después de la gran ceremonia, había un gran banquete, con danzas y juegos, lo cual podía durar varios días. Para la pareja, esta representaba la semana más feliz de sus vidas. Para sus amigos esta también era una semana de gran felicidad, pues, era un evento que nadie se quería perder.

Hoy en día tenemos las mismas costumbres prácticamente,  hacemos una boda y luego de la ceremonia disfrutamos de un gran banquete y aquellos que se perdieron de la boda simplemente terminan lamentándose porque no pudieron asistir.

Los personajes en este texto son el Esposo y las diez vírgenes (arthenois), las cuales están divididas en dos grupos: Cinco insensatas y cinco prudentes. En Mateo 7 también se hace una referencia muy parecida, y es sobre dos hombres, uno que construyó su casa sobre la arena y otro que construyó la suya sobre la roca. Jesús dice que el hombre sabio es aquel que escucha estas palabras y las hace (Mateo 7:24).

Hay que empezar notando cuales son las características que tenían entre común aquellas diez vírgenes. Lo primero es, que no solamente las insensatas se durmieron, sino que las prudentes también se durmieron, o sea, este no puede ser nuestro reproche hacia las vírgenes insensatas, puesto que todas hicieron lo mismo.

Otro punto muy importante que podemos notar es que tanto las vírgenes prudentes como las insensatas fueron invitadas a las bodas. Y este evento es muy importante, ya que esto es para aquellos cristianos que están dentro de la iglesia pero viven descuidados con sus vidas y no ven el regreso de Cristo como algo serio. Esta parábola para nada está tratando con personas no cristianas.

Ahora, vemos que las vírgenes insensatas y las prudentes tienen varias características en común: 1) Todas son invitadas a las bodas, 2) Todas terminan quedando dormidas, 3) Todas están esperando al esposo. ¿Cuál es aquella gran singularidad que poseen las vírgenes prudentes? Las prudentes tienen la preocupación de tener sus lámparas llenas porque saben que el esposo vendrá, y esto puede ocurrir en cualquier momento, y necesitan estar preparadas. Ellas simplemente están listas y ese es el punto principal de esta parábola.

Hablemos un poco más de “estar preparados”

Anteriormente hemos escrito sobre lo importante que era para los judíos la celebración de una boda. Y es muy característico que  para cuando una persona algo tiene valor entonces trata de estar preparada. Fíjese usted, cuando tenemos un evento especial, llámese una graduación, una entrevista para un empleo, un sermón el domingo en la iglesia, entre otras cosas; tratamos de estar lo más preparados que sea posible, porque queremos que todo nos salga perfecto.

Partiendo de este punto de vista, tiene mucho sentido que aquellas diez vírgenes debían estar preparadas, pues formaban parte de un cortejo de bodas, y la señal del esposo era el comienzo de esta gran festividad. Sin embargo, había cinco de ellas no que estaban preparadas:

Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre.

Mateo 24:44

¿Qué podemos aprender nosotros de “estar preparados”?

Tenemos mucho por aprender. En primer lugar, debemos ponernos en la posición que nos corresponde: “Somos la iglesia de Cristo” y debemos de actuar como tal. El nuevo testamento nos hace mucho hincapié sobre esto, nos dice palabras tales como: “No durmamos como los que duermen y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:6).

Debemos armarnos de todo aquello que necesitamos para estar listos y no ser sorprendidos en la venida de Cristo. Debemos hacerlo ya, no podemos esperar el último momento, porque entendemos que ese momento no existe.

Hablemos sobre el “retraso de Cristo”

El verso cinco nos habla de una parte esencial de la parábola que dice que al tardarse el esposo las vírgenes se durmieron. Este evangelio Mateo lo escribe medio siglo después de la resurrección de Cristo y está teniendo una lucha constante con lo del retraso de su venida. Y es importante saber que en estas parábolas Mateo está alentando a la iglesia a que se mantenga en un estado de alerta, incluso si están cansados de esperar.

El apóstol Pedro al parecer también sostuvo la misma lucha con aquellos quienes cuestionaban el retorno de Cristo y es por esto escribe:

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

2 Pedro 3:9

Aquí nos damos cuenta que el Señor verdaderamente ha prometido regresar y que su promesa no ha sido retardada. Él no ha dicho: “voy un viernes del siguiente año”. Él solamente nos ha dicho que vendrá y ese día no lo sabemos. También es importante saber que además de esta gran promesa hay un sinnúmero de acontecimientos que habían de suceder antes de su venida.

Esa lucha no solamente la sostuvieron Mateo y Pedro, nosotros al día de hoy también escuchamos decir a muchas personas: “Los evangélicos se han quedado esperando a Cristo y nada de venir”. O sea, ellos se burlan de nosotros, y les parece algo inútil predicar la venida de una persona que hace más de dos mil años prometió que volvería.

Iglesia de Cristo, la buena noticia es que Cristo viene, y no sabemos el día y la hora. La otra buena noticia es que Él no retarda su promesa. Y por último : “Debemos seguir preparándonos”.

Simbolismos de los elementos utilizados en esta parábola

Es importante entender que esta es una parábola y que la misma incluye un gran número de elementos alegóricos. Los estudiosos sobre el tema generalmente reconocen lo siguiente:

  • El esposo es Cristo
  • Las vírgenes son la iglesia que están esperando el regreso inminente de Cristo.
  • Las fiestas de bodas representa el banquete de las bodas del cordero (Apocalipsis 19:9)
  • La llegada del esposo a la media noche es el regreso de Cristo por su iglesia.
  • Cerrar la puerta representa el juicio final.

¿Qué representa el aceite?

Muchas personas dicen que el aceite representa la “unción del Espíritu Santo”. Y este punto del aceite merece nuestra atención, puesto que el gran problema de las vírgenes insensatas fue el no tener aceite en sus lámparas. Lutero decía que el aceite representa la fe. Otras personas han identificado el aceite con las buenas obras, la relación personal con Cristo y la piedad.

Tenemos que irnos al contexto de la parábola, que en este caso es: “estar preparados”. Y esto hace gran familiaridad con el sermón del monte (Mateo Mateo Capítulos 5-7). Esto hace una gran referencia con las expectativas de Cristo con su iglesia, y es que Cristo desea que su iglesia esté preparada, que tenga aceite, lo cual significa obedecer las enseñanzas de Jesús.

Conclusión

Esta parábola es de gran importancia para la iglesia de Jesucristo, puesto que a través de la misma podemos entender que debemos estar preparados para el día en que Cristo retorne a buscarnos. También debemos entender la importancia que representa aquel día y tomarlo con seriedad.

Y por último, hemos aprendido el castigo que representa el ser descuidados con los asuntos de Dios.

Querido lector, este será un día muy importante, no hay otra cosa más importante que los asuntos de Dios. Debemos estar preparados, debemos tomar aliento, porque Cristo nos ha prometido que vendrá y aquella promesa no se retarda.

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