Seguir a Jesús siempre ha tenido un gran grado de dificultad. Para nosotros hoy día es un gran reto seguir a Jesús sin negarle, en una sociedad que cada día ama más el pecado. Los discípulos de Jesús en aquel tiempo también tenían un gran reto, y creo que uno mayor que el de nosotros, pues estamos hablando de un tiempo donde el seguir a Jesús podía llevarte a la muerte. Pero, no existen excusas para negar a nuestro amado Señor.

La Biblia nos registra que Pedro, aquel que luego iba a ser un gran apóstol de todos los tiempos, negó a Jesús. En este escrito vamos a revisar la historia de Pedro con respecto al momento en el que negó a Jesús, y de esto podremos aprender mucho para no cometer el mismo error.

Primero, recordamos aquel momento en el que Jesús le dijo a Pedro que llegaría el momento el que le negaría:

Jesús le contestó: —Pedro, te digo que hoy mismo, antes que cante el gallo, tres veces negarás que me conoces

Lucas 22:34

Antes de Jesús decirle esta profecía, Pedro estaba dispuesto hasta ir a morir por causa de Jesús. A nosotros nos pasa lo mismo, a veces decimos: “Yo moriría por Cristo”. Pero cuando nos encontramos en el momento, hacemos todo lo contrario. Tenemos que pedir mucho a Dios que nos de la fortaleza necesaria para nunca negar a nuestro Maestro.

Luego, nos damos cuenta que esto es cumplido en Pedro:

Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la entrada; y cantó el gallo. Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos. ero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.

(Marcos 14:66-72)

Es notorio que iban a conocer que Pedro andaba con Jesús, pues, era su discípulo y andaba con Él a todas partes. Era obvio que en un momento como este le iban a reconocer. En esta parte ya no vemos a Pedro decir: “Estoy dispuesto a morir por ti Cristo”. Vemos una actitud totalmente distinta a la que había dicho que tendría.

Pedro utiliza una terrible expresión cuando le dicen que era de los de Jesús: “No le conozco, ni sé lo que dice”. ¡Es increíble! Aquel hombre que estaba dispuesto a dar su vida por Cristo, ahora se hace pasar por alguien que ni siquiera conoce a Jesús.

Para nosotros la vida es tan preciosa que muchas veces es más importante para nosotros que el mismo Dios. Recordemos que esta no debe ser actitud de nosotros como servidores de Dios:

 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Mateo 10:39

Lo impresionante del caso no es tanto que Pedro negara a Jesús, sino que continuó haciéndolo. Una actitud de esta naturaliza sería totalmente difícil, y nosotros quizás aún no hemos estado ante una situación parecida. Pero en algunas pequeñas circunstancias del día a día, a veces negamos a Jesús. ¿Te imaginas en un momento como el de Pedro? ¿Qué harías?

La Palabra de Dios dice:

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Mateo 10:33

Existe una recompensa bien mala para aquellos quienes niegan a Jesús y se vuelven practicantes de dicho acto. Pedro es el ejemplo perfecto para nosotros, puesto que en su vida nos mostró varios errores cometidos, pero a pesar de eso demostró amar a Jesucristo.

Pedro no se sintió contento con esta situación de negar al Maestro, sino que “lloraba” cuando se acordaba de esto. Lo peor de negar a Jesús no está en que la gente se de cuenta, lo peor en esto es que estamos hiriendo el corazón del Padre con nuestras actitudes, y este debe ser el eje central de luchar por no negar a nuestro gran Señor.

Pidámosle fuerzas a Dios cada día para mantenernos firmes ante cualquier prueba y proclamar a Jesucristo cada segundo de nuestro diario vivir.

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