El tema de las riquezas se vuelve cada vez más preocupante en nuestras iglesias. Han querido agregarle un nuevo ingrediente al evangelio de Jesucristo: “Las riquezas”. Sin embargo, la Biblia en varias partes nos dice todo lo contrario a esta nueva doctrina. Es importante que la iglesia de Cristo esté atenta sobre esos temas para no dejarnos engañar.

Mateo 6:24 dice:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Vamos a detallar este verso parte por parte, pues hay mucho que decir con respecto al mismo:

1 – Ninguno puede servir a dos señores

Esta pequeña frase pone al mundo en una gran realidad: No somos dueños de nosotros mismos, somos esclavos de alguien. Los humanos no somos completamente libres, la ley de la vida es esta: O servimos a Cristo o servimos al mundo.

La Biblia dice:

Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Gálatas 5:17

El ser humano no es dueño de sí mismo. Vivimos teniendo batallas en nuestras vidas, entre los deseos del mundo y entre el deseo de Dios para nuestras vidas. Y nos hacemos esclavos de uno de dos.

El apóstol Pablo utiliza el término “Esclavo de Cristo” en su carta a los Romanos:

Yo, Pablo, esclavo de Cristo Jesús y elegido por Dios para ser apóstol y enviado a predicar su Buena Noticia, escribo esta carta.

Romanos 1:1

Por último, una gran declaración que podemos usar para hacer entender a los hombres que somos esclavos de una de dos, es la declaración que Jesús hace:

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 8:32

¿De qué nos puede hace libres la verdad? La verdad es Cristo mismo y esa verdad nos libra de la esclavitud del pecado. Todo ser humano que no esté a la merced de Cristo, es esclavo del pecado.

2 – O aborrecerá a uno y amará al otro

Los términos hebreos “odio” y “amor” fueron modismos de comparación (Es decir, costumbres lingüísticas). No es un odio en el sentido tradicional de decir: Yo odio a fulano. Más bien, es un odio de no hacer la voluntad de alguien.

Algunos ejemplos bíblicos que podemos utilizar para este hecho son los siguientes:

Y Jacob se llegó también a Raquel, y amó más a Raquel que a Lea; y sirvió a Labán durante otros siete años.

Génesis 29:30

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Lucas 14:26

El verso continúa diciendo: o estimará al uno y menospreciará al otro. Esto es completamente lógico, a ver, vamos a poner un ejemplo práctico. Aquellas personas que sirven fielmente a otros dioses, ellos tratan de hacer la supuesta voluntad de esos dioses y es obvio que terminen aborreciendo la voluntad de un dios que no sea el suyo propio.

3 – No podemos servir a Dios y a las riquezas

El término “riqueza” viene de la raíz Hebrea “atesorar” o “confiar”. Fue usada originalmente para indicar una persona que pone su confianza en otro al invertir dinero con él. Llegó a significar “aquel en quién uno confió.” Parece dar énfasis al objeto en el cual uno basa su seguridad. A.T. Robertson afirmó que este término fue usado por los Sirios como el nombre del dios del dinero. Aunque esto ha sido negado por más recientes eruditos, parecería ser una analogía lógica. William Barclay en su Estudio Bíblico Diario de Mateo, Volumen 1, página 252, afirma que en el mundo Mediterráneo antiguo mamón llegó a ser deletreado con una “M” mayúscula, una manera de designar una deidad.

El dinero en sí mismo no representa un problema, puesto que mediante él obtenemos recursos para suplir nuestras necesidades básicas: Sin dinero no podemos mantener a nuestras familias ni adquirir aquellas cosas que necesitamos. En el mundo, el dinero ha venido a ser algo primordial. ¿Dónde se esconde el problema con relación al dinero? El problema está cuando le damos prioridad a este, a tal punto que no nos saciamos y cada vez queremos más y más aunque no lo necesitemos.

Esto puede meter a la iglesia de hoy en un horrible problema: Amar al dinero y no a Cristo.

1 Timoteo 6:10 es un verso clave para nuestro tema:

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.

El problema no es el dinero, el problema es que nos volvamos codiciosos ante el dinero. Aquí Pablo le está diciendo a Timoteo que el amor al dinero es la principal causa de todos los males y que algunos hermanos se extraviaron de la fe por esta causa.

Conclusión

No solo veamos estos versos desde el punto de vista de las riquezas, aunque esta es la idea principal. Más bien, veámoslo desde el punto de vista que solamente podemos servir a un Señor. O ese Señor es Jesús o ese señor viene siendo el mundo.

La Biblia dice:

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Mateo 22:37

Les aseguro, que si amamos a Dios con todo nuestro ser, no hay lugar para ninguna otra cosa.

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