¿Qué es el evangelio? El mensaje del evangelio es “buenas noticias”, ¿Cuáles son las buenas noticias? Sin duda alguna, a pesar que ese mensaje hoy en día se haya intercambiado por otros mensajes muy distantes de lo que es realmente el evangelio. Es un mensaje de buenas noticias, y la buena noticia es que Cristo vino y murió en la cruz, y resucitó para salvar pecadores.

La Palabra de Dios dice en Romanos 1: 16-17:

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

En primer lugar, hay que destacar que esta carta el apóstol no la está escribiendo a los judíos, la está escribiendo a los Romanos, a un pueblo que en otro tiempo no era llamado pueblo de Dios, sin embargo, el gran apóstol le estaba llevando las noticias de salvación a ese pueblo, un pueblo que no es judío. Les aseguro que ellos sabían quién fue el apóstol Pablo en otros tiempos, un hombre que fue un gran fariseo conocedor de la ley, instruido a los pies del mejor maestro de su época.

“No me avergüenzo del evangelio”. Esta expresión tiene mucho que enseñarnos, puesto que Pablo, que ahora cree en el Hijo de Dios, quizá era objeto de burla de los fariseos y todos los doctos de la ley. Sin embargo, ya el apóstol dice que él no se avergüenza de su nueva vida, del mensaje que está transmitiendo, ¿por qué? Porque el evangelio es poder de Dios, y se regocija de poder hablar de la noticia más importante que alguna vez haya llegado a la humanidad.

¿Por qué este mensaje es poder de Dios? Es poder de Dios porque es el único mensaje que puede resucitar muertos espirituales, es el único mensaje que puede cambiar vidas, es el único mensaje que puede cambiar al peor pecador, exactamente por esto es poder de Dios.

Este mensaje nos ha transformado a nosotros y no nos avergonzamos de esta buena noticia, aunque el mundo se burle de nosotros, decimos juntamente con el apóstol: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios”

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