El 2 de mayo marca el día en que terminó la Segunda Guerra Mundial, la más sangrienta de la historia de la humanidad. Generalmente considerado como una lucha necesaria entre los Aliados y el régimen nazi, la Segunda Guerra Mundial se libró durante seis años, en cuatro continentes y provocó más de 70 millones de muertes.

Desde el siglo XIII y la teoría de la guerra justa de Tomás de Aquino, los cristianos han tendido a creer que ir a la guerra era justificable bajo ciertas circunstancias. Hay excepciones obvias, con grupos cristianos prominentes tales como los Cuáqueros (Quakers) permaneciendo pacíficos y se negándose a unirse a las campañas de reclutamiento de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de la guerra y cuándo es correcta, de serlo?

  1. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.”(Mateo 26:52).
  2. Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. (Eclesiastés 3: 8).
  3. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Mateo 5: 9).
  4. Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. “(Juan 18:36).
  5. Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros. (Deuteronomio 20: 1-4)
  6. Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. (Lucas 6: 27-31)
  7. Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. (Isaías 9: 5-7)
  8. No matarás (Éxodo 20:13).

Vemos claramente en los versículos anteriores que hay circunstancias en las que se puede ir a la guerra y que está justificado matar, pero ¿es una contradicción con Éxodo 20:13 “No matarás”?. En ninguna manera, el problema con este versículo es la traducción. En el hebreo, el idioma en el cual fue escrita la mayor parte del Antiguo Testamento, se usan dos palabras distintas para el asesinato intencional y el asesinato no intencional. En otra versión este versículo es traducido como “No cometerás homicidio”. Una de las definiciones de “homicidio” en nuestro idioma es la siguiente:

Delito consistente en matar a alguien sin que concurran las circunstancias de alevosía, precio o ensañamiento.

Esta definición se acerca al significado real del texto hebreo del cual fue traducido Éxodo 20:13. De aquí podemos concluir que un cristiano puede ir a la guerra si es una causa justa. También, verdaderamente matar es pecado, siempre y cuando no esté justificado este acto, por ejemplo, el pueblo de Israel tuvo que ir a guerra con los pueblos que se encontraban en la tierra prometida. Podemos citar otro ejemplo: Si un delincuente etra a tu casa y está a punto de asesinar a un miembro de tu familia y no tienes otra opción más que eliminarlo ¿dejarías que tu familia perezca?

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