Alguien dijo: “Solo el tiempo que pasamos a solas con Dios nos revela la profundidad de la pobreza de nuestro espíritu”. Es exactamente por eso que es de vital importancia pasar tiempo a solas con Dios. Todos aquellos grandes hombres de la Biblia tuvieron “intimidad” con Dios, sacaron momentos para estar a solas delante de Dios, ¿Y tú lo estás haciendo? A veces nos envolvemos en tantas cosas en el día a día que solo nos recordamos de las oraciones colectivas, de la adoración al junto de los hermanos, lo que está muy bien, pero no es suficiente, ya que que debe haber una vida devocional con nuestro Señor Jesucristo.

Posiblemente una de las justificaciones más mencionadas al respecto  es “el tiempo”. La gente se vive justificando siempre porque “no tiene tiempo de buscar a Dios”, ya sea por el trabajo, el descanso y muchas otras cosas, sin embargo, dedicamos muchas horas al celular o el ordenador. Esto puede parecer es increíble, pero es una de las grandes realidades del pueblo evangélico de hoy.

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A veces pensamos en aquellos hombres de la Biblia, de como Dios estuvo con ellos de manera sobrenatural y los elogiamos y un montón de cosas, pero no vemos lo que está detrás de todo eso, ellos eran hombres de oración, hombres que buscaban a Dios a solas,  que no ponían justificaciones para buscar a Dios sino que se quedaban allí hasta que fuesen desintegrados o hasta encontrar a Dios.

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Recordemos el caso de Israel (Jacob) cuando luchaba con aquel ángel: “Entonces el hombre dijo: Suéltame porque raya el alba. Pero Jacob respondió: No te soltaré si no me bendices” (Génesis 32:26). Que aquellas palabras sean las que resuenen con gran ímpetu en nuestras oraciones.

La vida cristiana no es solo visitar la iglesia o ejercer un cargo ministerial, es más que eso, es servir a Dios con todo nuestro corazón y eso involucra muchas cosas, eso quiere decir muchas cosas.

Estoy de acuerdo con aquello que dice John Piper : “El uso de Facebook y de Twitter en el día del juicio será una prueba para demostrar que la falta de oración no fue por falta de tiempo”. Esto es una realidad. Debemos dejar las justificaciones necias y buscar a Dios mientras pueda ser hallado, con todo nuestro corazón.

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