La tesis #26 para la iglesia evangélica de hoy es “Latinoamérica necesita ser transformada, pero las naciones jamás verán su transformación reprendiendo demonios”. Veremos a través de la Biblia como en sus orígenes, los problemas de la iglesia eran confrontados sin “reprender demonios”. A continuación les dejamos el video y el transcrito de esta tesis.

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Latinoamérica necesita ser transformada, pero las naciones jamás verán su transformación reprendiendo demonios.

Es claro a la hora de estudiar la Palabra que Dios nos ha dejado el Evangelio, que es poder de Dios para salvación según el apóstol Pablo nos revela en Romanos 1:16, es el único mensaje capaz de transformar la mente, el corazón y la voluntad de las personas.

En 2000 años de historia nunca se ha visto ninguna otra cosa capaz de transformar individuos, matrimonios, familia, naciones que no sea el evangelio. Desafortunadamente en los últimos años una vez más tenemos que decir que satanás se las ha ingeniado para desviar la atención de la iglesia y esta vez se ha preocupado, nos ha hecho preocupar o ha hecho preocupar a la iglesia en lo que es la posesión demoníaca y ha atribuido posesiones demoníacas a una serie de problemas pecaminosos, hábitos de conducta pecaminosos para acusar al diablo de lo que es su propia voluntad caída y pecaminosa.

Tenemos que recobrar una vez más la confianza en el poder de la Palabra para cambiar al hombre. En la iglesia de Corinto hubo problemas y cuando hubo problemas de división el apóstol Pablo no recomendó que echaran fuera al demonio de división; hubo un problema de inmoralidad y una vez más Pablo no recomendó que echaran fuera al demonio de inmoralidad sino a aquel hermano que estaba viviendo con la mujer de su padre. Y una y otra vez podemos ver a lo largo de toda la Biblia que el énfasis está en la responsabilidad humana a la hora de pecar.

Recuerda que Dios jamás transformará tu vida a menos que haya arrepentimiento y para que haya arrepentimiento tiene que tomar posesión de lo que es tu pecado, ir delante de Dios con un corazón contrito y humillado y de allí no serás echado, pero es la única manera de nosotros ver transformación.

¡Despierta a la realidad de tu corazón caído!

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