Por mucho tiempo muchos evangélicos han pensado que cuando la Biblia habla de “yugo desigual” se refiere única y exclusivamente a las relaciones de pareja. Y aunque este tema incluye las relaciones sentimentales, no se limita a ese único tema, pues el apóstol Pablo habla sobre el yugo desigual comparando la vida de un creyente versus la vida de un no creyente. Veamos los versos donde Pablo para nos habla sobre el tema:

2 corintios 6:

14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
    Habitaré y andaré entre ellos,
    Y seré su Dios,
    Y ellos serán mi pueblo. m

17 Por lo cual,
    Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,
    Y no toquéis lo inmundo;
    Y yo os recibiré,

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18 Y seré para vosotros por Padre,
Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

¿A qué se refiere este ejemplo del yugo?

Según una definición que encontramos, el yugo es:

Un instrumento para unir a dos bueyes o mulas en una yunta, formado por una pieza alargada de madera con dos arcos que se ajustan a la cabeza o el cuello de los animales y que, sujeta a la lanza de un carro o el timón de un arado, permite que tiren de ellos.

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Como habrás notado en la imagen anterior, el yugo es la pieza roja que une a los dos bueyes para formar una yunta. En una yunta, los dos bueyes deben tener características físicas similares. Si uno de los bueyes es más pequeño que el otro, habrá un desequilibrio en la yunta y el arado saldrá torcido. Esto es lo que Pablo usa como ejemplo para ilustrarnos sobre las relaciones (no solo sentimentales) con los incrédulos.

Yugo desigual, lo que ya nos habían enseñado

Cuando Pablo habla a los Corintios en su primera carta les habla sobre un caso de inmoralidad existente en la misma, y no es para menos el Apóstol dedicar estos versos a los Corintios para que mejoren su caminar, y claro, para la iglesia de hoy también.

Pablo comienza estos versos diciendo: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”. Recordemos un poco la historia del pueblo de Israel, una de las prohibiciones que Dios les hacía era no unirse con las demás naciones para no ser inducidos hacia la idolatría y el pecado. Tenemos algunos ejemplos en las Escrituras de momentos en los que Dios corregía al pueblo de Israel:

Esdras 9:2

sino que han tomado mujeres de entre las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo se ha mezclado con los pueblos de las tierras; es más, la mano de los príncipes y de los gobernantes ha sido la primera en cometer esta infidelidad.

Génesis 24:3
y te haré jurar por el SEÑOR, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;

Entonces, el apóstol continúa diciendo: “porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”. Hay un verso que nos ayudaría mucho en la comprensión de nuestro texto y es el de Amós 3:3:

 ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

Yugo desigual: Más allá de las relaciones entre pareja

Los versos que mencionamos anteriormente no nos están inspirando a no tener relaciones interpersonales con los incrédulos, solo nos están estimulando a no unirnos a ellos en yugo desigual. Jesús tuvo este mismo conflicto con los fariseos, puesto que ellos lo criticaban porque él se juntaba con los publicanos y pecadores, mas Jesús les respondió: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos” (Lucas 5:31).

Lo que debemos tener pendiente es que no podemos formar una amistad con un incrédulo para hacer lo mismo que ellos hacen, sino más bien debemos estimularlos a ellos hacia nuestra fe. De igual manera, un cristiano no debe buscar pareja no cristiana, pues ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Y también añadiremos la pregunta de Amós “ ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”.

Todos estos versos nos llevan a recordar nuestro legado frente a un mundo incrédulo: “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente”. Debemos recordar siempre esto, nosotros somos templo, habitación, hogar del Dios vivo y el templo de Dios debe siempre estar limpio. Por lo tanto queridos hermanos, no nos unamos en yugo desigual con el incrédulo, sirvamos a Dios con un corazón puro.

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