Quizá usted ha escuchado a personas decir que no es necesario congregarse en una iglesia local porque que creer sólo basta, y por otro lado tenemos un grupo que se congrega en una iglesia local mas no sirve en ningún tipo de ministerio; ambos grupos están en lo incorrecto, puesto que hemos sido llamados a congregarnos y servir en una iglesia.

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El autor de los Hebreos dice: no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca. (He.10:25).  Otras versiones, como la Reina Valera 1909 y  las Sagradas Escrituras de 1569 dicen: “no dejando nuestra congregación”. Ambas traducciones nos guían a la idea del autor: “pertenecer a una iglesia”.

El autor de los Hebreos no solamente nos habla sobre pertenecer y servir en una iglesia, también Pablo exhorta en 1ª Corintios 12:12-27 Pablo estimula a los Corintios a la unidad y formar parte de una comunidad Cristiana. El estar aislados es anti bíblico, todos hemos sido llamados a pertenecer a una iglesia local y a ejercer algún tipo de oficio en esa iglesia. También 1ª Corintios capítulo 14 Pablo habla a una congregación o comunidad cristiana, no habla con particularidad.

En el verso 19 de 1 Corintios 14 el apóstol dice:

Sin embargo, en la iglesia prefiero[r] hablar cinco palabras con mi entendimiento[s], para instruir también a otros, antes que diez mil palabras en lenguas.

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En este verso la traducción griega de la palabra “iglesia” también se traduce como “congregación” y Pablo la usa para referirse a la congregación de creyentes. También Salmos 22:22 dice; Hablaré de tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.

La Biblia nos habla una y otra vez sobre pertenecer a una congregación, de reunirnos en un lugar para ser edificados (1ª Pedro 4:10 y Romanos 12:6-8) y esto no lo podemos echar a un lado. Nuestro Señor Jesucristo fue el primero en fundar una reunión de creyentes, Él dijo:

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. (Hechos 1)

Desde un principio ha existido una congregación, una comunidad cristiana que está unánime y unida en todo lo que hace (Hechos 2:1). Creo que sería una mente muy anticristiana aquella que dice: “no es necesario congregarse”, puesto que como ya se ha citado la Biblia nos manda una y otra vez a congregarnos.

¿Solo congregarnos y no servir? Todos tenemos algo que aportar en la iglesia, un don el cual ministrar según Dios nos haya dado. Debemos de cuidarnos del solo pertenecer a una iglesia y ocupar un asiento y no servir en algo a la iglesia.

De manera que teniendo diferentes dones, según las gracia que nos  es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte; con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. Romanos 12:6-8
Todos tenemos un don dentro de la iglesia, sin importar la intensidad del mismo. Hay que considerar día a día la pregunta: ¿qué puedo hacer para el reino de Dios? y que esta sea la pregunta que nos acompañe en toda nuestra vida cristiana.

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