En nuestro día a día usamos ciertos versículos bíblicos incorrectamente, ya que los tomamos aislados, sin leer el capítulo completo, olvidando así el contexto del mismo. Este es nuestro cuarto artículo de nuestra serie de artículos explicando los versículos bíblicos que son muy sacados de contexto. Esperamos que sea de gran bendición.

No juzguéis, para que no seáis juzgados, Mateo 7:1

Este es el versículo en el cual se escudan aquellas personas que están andando en malos pasos y no quieren ser señalados. Pero la realidad es que el pasaje donde está este versículo habla de que antes de uno juzgar, primero debe estar bien delante de Dios:

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

La interpretación correcta de este pasaje completo (especialmente del versículo 5) es la siguiente: Arregla primero tú tus cuentas con Dios para que luego puedas juzgar a tu hermano con juicio correcto y libre de hipocresía. Esta interpretación es confirmada en Juan 7:24 cuando Jesús respondió a los judíos en la fiesta de los tabernáculos, cuando alguien dijo “Demonios tiene”

19 ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?

20 Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?

21 Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis.

22 Por cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres ; y en el día de reposo[a] circuncidáis al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo,[b] para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo[c]sané completamente a un hombre?

24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Juan 7:19-24

Aquí se dio una situación parecida a los consejos de Mateo 7. Una multitud de que no guardaba la ley intentaba acusar a Jesús. Y Jesús no les prohíbe juzgar, al contrario, les pide juzgar con juicio justo, esto es, les llama primero a ellos a cumplir la ley antes de condenarlo a él por “no cumplirla”. Aquí podemos ir pensando que lo que la Biblia nos enseña no es a no juzgar, si no a juzgar justamente y sin hipocresía.

Todo aparentemente muy bien hasta aquí, pero hay un versículo que aparentemente entra en conflicto:

Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

Romanos 14:13

Si miramos el versículo aisladamente, puede entrar en una aparente contradicción con lo que hemos explicado en los párrafos anteriores. Pero como hemos hecho en esta serie, tomemos el texto completo para saber el contexto de ese verso. Por favor, lea detenidamente y despacio el siguiente texto para que asimile a qué se refiere el autor:

1 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. 

Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. 

El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. 

¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. 

Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 

El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 

Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 

Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. 

10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

11 Porque escrito está:
    Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
    Y toda lengua confesará a Dios.

12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. 

13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. 

14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. 

15 Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

De lo que habla en este texto es sobre no contender sobre opiniones personales de temas bíblicos no fundamentales. En este texto pone como ejemplo las comidas y los días sagrados. Dice que el que come algo lo hace para Dios y el que se guarda de comerlo para Dios lo hace. El que distingue entre un día y otro para Dios lo hace, y el que no lo hace, para Dios no lo hace. De manera que no podemos juzgar a un hermano por una convicción bíblica no fundamental para estar en paz con él. Ese es el contexto de este pasaje. Para nada es una prohibición a juzgar casos mayores que sí merecen atención.

¿Y qué hacemos con Santiago 4:12?

12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?

Santiago 4:12

Coloquemos ese versículo debajo de su versículo anterior para conocer su contexto:

11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.

12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?

Si usted leyó con atención, se dará cuenta que en ese texo se trata de la murmuración. Murmurar contra alguien es una forma de juzgarlo a sus espaldas. Este es el problema que se está abordando en este pasaje. Cuando usted habla a espaldas de alguien, no le está dando una oportunidad a esa persona a defenderse. Una vez más, “juzguemos con justo juicio”.

¿En qué casos se puede juzgar?

Como dijimos anteriormente, es mejor no juzgar en casos que no sean de gran trascendencia, pero existirán momentos en que tengamos que enfrentar a alguien cara a cara. Veamos el ejemplo del Apóstol Pablo cuando condenó a Pedro públicamente:

Pablo reprende a Pedro en Antioquía

11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 

12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 

13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 

14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

Gálatas 2:11-14

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Y esto fue entre Apóstoles. El Apóstol Pablo vio la forma hipócrita en la que actuaba el Apóstol Pedro, quien estaba entre los gentiles y actuaba como los gentiles, pero cuando estaba delante de los judíos no se quiería juntar con los gentiles por miedo a los judíos. Encima de todo eso Pedro quería obligar a los gentiles a ser como los judíos. Tal actitud fue encontrada por Pablo como digna de reprobar y condenar. Y por eso Pablo lo reprendió en público, sin pasar paño tibio. Pablo no tuvo que vercon que Pedro era un gran líder de la Iglesia.

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Lo que está mal está mal y hay que corregirlo. Cosa que no entienden los “apóstoles” de hoy, que inmediatamente tratas de señalarle algo dicen: “No toques al ungido”

Conclusión

Podría seguir poninendo más ejemplos y profundizando más sobre el tema pero este artículo sería mucho más bastante largo de lo que ya es, pero para que todo quede claro, vamos a citar un comentario muy interesante que encontramos mientras investigábamos sobre este tema:

se pueden juzgar los actos, pero (lo que) no se puede juzgar es el corazón, solo Dios tiene la autoridad de juzgar los corazones porque solo él los conoce.

Artículo anterior de la serie:

Qué dice la Biblia sobre las prendas y los peinados

Artículo siguiente de la serie:

¿Serás salvo tú y tu casa?

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This article has 1 Comment

  1. Es cierto todo en este estudio, no nos gusta escuchar cuando nos exhortan o nos dicen a la cara nuestro pecado, la frase “tu no eres Dios para juzgar” se ha transformado en el arma defensiva de los ofendidos con la verdad.
    “Se puede juzgar los actos” , claro que si, para eso está la palabra de Dios
    Útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia… (Timoteo 3:16) y creo fielmente que Dios en algún momento de nuestra vida, usa personas para recordarnos los malas desiciones que hemos tomado o lo equivocados que estamos.
    aún así después de que alguien nos exhorte, enseñe, llame la atención, etc..
    “Solo Dios tiene la autoridad de juzgar los corazones porque solo él los conoce”
    A fin de cuentas el sabrá si tomamos con humildad, soberbia, alegría o gratitud lo que se nos dice.

    Muy buen estudio, muy breve, quede con ganas de más.

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