Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se Lo pidan?” (Lucas 11:13 NBLH). Este es el versículo del día de Gateway Bible, me pareció bastante interesante y sentí el interés de escribir sobre el mismo. Es obvio que este verso no nos está hablando de dar cosas materiales. Podemos sacar tres puntos muy importantes, los cuales vamos a describir a continuación. Dejemos que las poderosas palabras de Jesús llenen nuestro corazón.

1-Somos malos:

Luego de Jesús enseñar a orar a sus discípulos y darles cierta ilustración, ahora le da final a su ilustración con este poderoso verso. De forma afirmativa dice: “pues si ustedes siendo malos”. No aprendemos que somos seres corruptos solo leyendo a los apóstoles, esto lo vemos en palabras de Jesús y más allá, vemos la expresión del salmista:  Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Salmos 14:2-3).

¿Entiende esto usted también? Hoy en día tenemos mensajes tan buenos y de tanto impulso a lo material y aumento de autoestima, que se nos olvidan las palabras de Jesús donde Él mismo nos dice que somos malos. Ahora traemos un nuevo mensaje: eres bueno, eres lo mejor que Dios ha creado, Dios te quiere en las alturas, naciste para reinar, eres el ungido de Jehová. ¡No! Jesús nunca predicó cosas como estas. Su mensaje siempre fue una invitación hacia el sufrimiento, haciéndoles entender que este camino no es fácil (Mateo 7:14), algunos de los que se les acercaron no pudieron abrazar su mensaje porque era muy duro (Marcos 10:17-30).

Resulta que le queremos quitar propiedad al mensaje antiguo, al mensaje de la cruz (Mateo 16:24). Tenemos un mensaje mejor, el mensaje de : “Ya no necesitamos la cruz, ahora nos toca reinar”. La Biblia nunca nos dice eso, al contrario, nos da la siguiente invitación: Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la carne, ármense también ustedes con el mismo propósito, pues quien ha padecido en la carne ha terminado con el pecado (1 Pedro 4:1). “Ármense también del mismo pensamiento”. Y ahora, ¿qué dirán de este verso? Dios nos ayude y cuando leamos la Biblia no pasemos por alto que es Dios que nos está hablando y que no necesita que le añadan ni le quiten a su palabra y no sigamos cayendo en el mismo error de los que iban de camino a Emaus, Jesús caminaba con ellos, más ellos no sabían que era el Maestro, porque estaban “ciegos” (Lucas 24:13-35).

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2- Siendo malos, sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos

Ya queda demostrado de que somos malos, ahora bien, Jesús en este verso quiso resaltar, que aún nosotros siendo malos, cuando nuestros hijos nos piden algo sabemos tener bondad hacia ellos e independientemente de nuestra maldad les damos buenas dádivas, pues, son nuestros hijos, y hay un sentir de compasión hacia ellos que sale expontáneamente. Sí, es obvio que hay algunos padres que son tan pero tan malos, que no tienen ese sentir de compasión, pero eso es un lado mínimo comparado con aquellos padres que sí lo hacemos.

Veamos el ejemplo que Jesús pone en el verso 11 : O supongan que a uno de ustedes que es padre, su hijo le pide[g] pan, ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un[h]pescado, ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado?12 O si le[i] pide un huevo, ¿acaso le dará un escorpión? Entonces, si nosotros siendo malos tenemos este sentir de compasión que nos mueve hacia nuestros hijos, ¿cuánto más nuestro padre celestial será movido a compasión para con nosotros? ¡Aleluya! Es glorioso saber esto, que tenemos un padre que no necesita que seamos buenos o malos para bendecirnos con sus bendiciones espirituales.

3- La pregunta final

¿Cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se Lo pidan? Entonces, concluimos con que nosotros somos malos y que aún así sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos, entonces, vuelvo y afirmo: Nuestro padre celestial no necesita que seamos buenos o malos para bendecirnos, porque de raíz todos somos malos (Marcos 10:18). Nosotros siendo padres terrenales malos, aún así sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos. Pero nuestro Padre celestial no es malo, Él es perfecto y bueno, ¿cuánto más ese padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?

En el verso 13 Jesús termina con las siguientes palabras: Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial[j] dará el Espíritu Santo a los que se Lo pidan?”

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En muchos púlpitos se predica esto de diferentes formas, obviando el contexto de lo que Jesús en realidad quizo transmitir. Pidamos el Espíritu Santo a nuestro padre así como la iglesia de los Hechos lo hizo. Aleluya por esta gloriosa promesa que Jesús nos da. ¡Aleluya!

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