motivacionExiste una gran cantidad de personas que están muy motivadas a servir en la iglesia, pero la pregunta que muchas veces nos tenemos que hacer es ¿de dónde viene esa motivación? ¿qué me motiva a servir en el ministerio? El día de ayer tomé esto en consideración y de una forma indirecta me hice la misma pregunta.

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Muchos hermanos están motivados solo en el ministerio, ellos desean ser famosos, desean tener ministerios grandes, que sean conocidos por todo el mundo, sin embargo, nuestra motivación no debe venir de lo que yo pueda hacer por Cristo, no debe venir por los logros personales que yo pueda alcanzar, nuestra motivación debe venir de la obra concluida de Cristo en la cruz. Creo que en esto entra la doctrina de la “depravación total”. No somos nada, nuestras obras son tan diminutas, nuestros métodos son tan pequeños, que si la mano de Dios no estuviera con nosotros ni siquiera podríamos dar un paso adelante.

El día de ayer leía un sermón de Charles Spurgeon que me conmovió mucho. Spurgeon decía que si en nuestras predicaciones no está Cristo, no importa cuán elocuentes seamos, pues si Cristo no está mi predicación, no va a alcanzar a nadie. Si nuestros ministerios solo son un espectáculo lleno de shows y Cristo no está como cabeza, en vano son mis actividades de grandes cantidades de masa. Hermanos, lo que debemos entender es que nuestra motivación en la vida cristiana no debe ser el ministerio, nuestra motivación debe ser Cristo y entonces serviremos bien en el ministerio.

Creo que el mayor problema de muchos ministerios viene completamente de esto, que  muchos ministros tienen como motivación el ministerio antes que a Cristo, cualquier otra cosa antes que Cristo.

Romanos 3:(RV 1960)

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Creo que en estos versos se resume nuestra motivación, ¡sí! la motivación que debemos tener y es:

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Soy un vil pecador, merecedor del infierno y la ira de Dios y con todo eso siendo yo vil Él decidió amarme, con un amor que sobrepasa todo amor. No miró mi injusticia, no miró mis pecados, sino que envió a su Hijo como mediador de un nuevo pacto y en esto me gozo y me alegro, de que Dios haya tenido misericordia de un criminal como yo y que por su pura gracia hoy esté aquí. Cristo es mi motivación, en Él estoy completo. No me interesa ser famoso, solo me interesa una cosa y es servir en algo a mi Maestro aunque se que esto es nada comparado con su grandiosa y sublime obra en la Cruz.

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