Depresion

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(Restablecidos) — Esta es una pregunta que ha sido muy controversial, pues, si somos seres depravados, ¿Cómo podemos en nuestra impía humanidad desear a un Dios que es santo? Para contestar esta pregunta quisiera dar un enfoque a la doctrina del libre albedrío, puesto que van de las manos.

Podemos definir libre albedrío como la libertad que tiene el hombre en la toma de desiciones. Expresa que el hombre es libre de elegir. Yo diría que el hombre sí es libre de elegir de qué color quiere comprar un carro o una camisa, pero, ¿Es libre el hombre de elegir su salvación? Si regresamos al origen del hombre nos daríamos cuenta que no. Leamos lo que dice en Génesis 6:5:

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

La expresión “Solamente” denota que lo único que el hombre deseaba era el mal, de manera que si preguntamos nuevamente que si el hombre realmente desea a Dios, yo respondería que no. El hombre nunca estaría interesado en buscar a Dios, en elegir a Dios, ¡no! De ninguna manera lo estaría, pues el hombre solo desea el mal, el hombre nunca se interesaría en aquello que pueda contradecir todas aquellas cosas que les gustan que sea el pecado.

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Vayamos a la luz de las escrituras para mostrarles algunos puntos por los cuales Dios fue quien nos buscó por su misericordia y solo de él depende nuestra salvación y a la vez darle un mayor enfoque a nuestra opinión, dado que todo aquello que no se sustente de la palabra de Dios debemos desecharlo, como expresó nuestro reformador Martín Lutero.

I- El nos amó primero

1 Juan 4:10: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Juan 4:19: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Nunca vamos a encontrar en las Escrituras un texto donde nos hable del gran amor con que el hombre ha decidido buscar a Dios. Siempre encontraremos que el hombre nunca a deseado a Dios, que el hombre siempre ha deseado la maldad, entonces, ¿verdaderamente hemos decidido buscar a Dios? ¡No! Nunca hemos tomado tomar tal decisión, sino que el apóstol expresa: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.

II- Justificación por medio del sacrificio de Cristo en la cruz

El apóstol Pablo utiliza sus tres primeros capítulos del libro de los romanos para mostrar cuan depravado es el hombre, cuanta maldad mora en el ser humano y también para darnos a entender que en nosotros no mora justicia alguna, que no tenemos poder para salvarnos, puesto que somos seres humanos totalmente enemigos de toda verdad. Ahora bien, la pregunta es la siguiente: ¿Por cuanto deseamos la maldad, no hay salvación para nosotros? De ninguna manera.

El apóstol no solo muestra la depravación del hombre sino que más adelante nos dice que a pesar de ser personas que no deseamos a Dios, en Jesús podemos encontrar justificación, en Jesús podemos encontrar salvación, en su obra redentora, en su eterno amor que el que nos ha amado.

Romanos capitulo 3 en sus versículos 21 y 22 nos da la siguiente enseñanza en los versos que citaremos:

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas;

La justicia de la ley por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

En este texto me ha llamado a la atención la conjunción adversativa “pero”, es como si el apóstol se detuviera por un momento en medio de su carta y les diría: A pesar de que todos se desviaron y aborrecieron a Dios, a pesar de todo esto quiero que me escuchen por un momento, no todo está perdido, sino que aparte de la ley, aparte de esto que al hombre le era difícil de lograr, está el gran sacrificio de Cristo en la cruz, sacrificio por el cual podemos ser renovados.

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